Existe la idea de que aprender significa evitar equivocarse.
La neurociencia nos muestra lo contrario.
Los errores proporcionan información esencial para que el cerebro ajuste sus estrategias y mejore el rendimiento futuro.
Cuando una persona pierde el equilibrio, falla al alcanzar un objeto o necesita varios intentos para completar una tarea, su sistema nervioso está recibiendo datos que ayudan a optimizar la siguiente respuesta.
Aprender no significa no equivocarse.
Aprender significa utilizar la información del error para adaptarse.
